José de Moldes (Salta, 1 de enero de 1785 - Buenos Aires, 18 de abril de 1824) fue un militar y político revolucionario independentista argentino.
Hijo de Juan Antonio Moldes y González, y de Antonia Fernández Sánchez de Loria y Arias Velázquez (ambos de origen español). Fue hermano del coronel
Eustoquio Moldes (1783-1826). Su padre había nacido en 1733 en la aldea de
Porrans, en la provincia de
Pontevedra (
Galicia).
1 2 3 Era «dueño de una de las casas comerciales más poderosas de Sudamérica»,
4 5 y por ello llegó a ser alcalde de Salta.
Cursó sus primeras letras en su ciudad natal, y la escuela secundaria en
Buenos Aires. En 1803 se trasladó a
España para realizar estudios superiores. Estando en Madrid decidió dejar los estudios de abogacía y se incorporó como cadete en el Cuerpo de Guardias del Rey (una elite militar). En la lucha contra los franceses alcanzó el grado de teniente primero.
En Madrid participó de las asociaciones que propiciaban las ideas de independencia para las colonias de América. Fue influido por
Francisco de Miranda con el cual parece tuvo contacto personal.
En 1807, junto a su amigo
Francisco de Gurruchaga, ejerció la presidencia de la Conjuración de Patriotas, quedando a cargo de la dirección.
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En
1808 cayó prisionero de los
franceses, pero logró escapar. Estuvo en contacto con otros americanos que planeaban la independencia de su patria americana, ante el peligro de que los franceses se apoderaran también de las colonias americanas. Este grupo sería posteriormente base de la
Logia Lautaro, que se fundaría en
Cádiz en
1811. Acusado junto con Gurruchaga de conspiración, fueron encarcelados junto a
Juan Martín de Pueyrredón. A base de dinero y argucias sobornaron a los guardias y pudieron preparar la fuga haciéndose pasar Gurruchaga por "cochero" junto a Moldes y escondiendo a Pueyrredón dentro de una calesa. Gracias a esta hazaña pudieron embarcarse en la fragata "Castillo" que arribó a Buenos Aires el 7 de enero de
1809.
Al retornar al nuevo continente adhirió a los grupos que conspiraban por la independencia, dedicándose a difundir las ideas independentistas en las ciudades del interior.
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Quienes lo conocieron dijeron que el guerrero de la independencia José de Moldes fue un hombre de un carácter tan áspero, dominador y altivo, que ni siquiera entre sus compañeros de armas logró amistades ni simpatías. Por ejemplo, cuando
Manuel Belgrano lo nombró jefe de Estado Mayor del
Ejército del Norte, el descontento fue tan unánime y se manifestó de una manera tan alarmante y violenta que Moldes se vio obligado a renunciar, a poco de ser nombrado, para evitar seguros y peligrosos trastornos.
Era miembro de la
Logia Lautaro, pero a partir de
1814 sus relaciones con los miembros de las asociaciones independentistas declinaron.
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El
director supremo Gervasio Antonio Posadas lo exilió a la
Patagonia,
5 quitándole sus derechos civiles, supuestamente por actitudes individualistas. Según Moldes, el motivo fue que había denunciado a Posadas por haber intentado tratativas con el rey de España para una inminente ocupación militar.
Enfrentado a varios miembros del Congreso, lanzó ácidas críticas a las ideas monárquicas del general Belgrano, a raíz de lo cual fue encarcelado. Fue deportado a
Valparaíso(en
Chile), donde permaneció preso por orden del general
José de San Martín.
A principios de 1824 regresó a Buenos Aires, donde denunció un caso de robo de caudales públicos. El
18 de abril de
1824 falleció en extrañas circunstancias, posiblemente envenenado.
Sus ideas y posiciones[editar]
José Moldes era partidario de un marcado sentido republicano y de un antiporteñismo sincero.
El director supremo y general Alvear, durante la campaña de Montevideo mantenían comunicación confidencial con José Moldes, incluso le llega a relatar la victoria ante Ortogues. Luego los pensamientos divergentes, respecto al gobierno nacional (centralista o autónomo) los distanciaron.
Fue un personaje de férrea disciplina, lo cual le mereció el reconocimiento y los cargos obtenidos como así también el descontento de sus dirigidos.
Los primeros años de participación en la gesta emancipadora de la región sur del continente americano, lo vieron prestar grandes servicios personales y financieros para la causa. Tras el éxodo de Jujuy le hizo entrega de más de 5500 pesos de su peculio al general
Manuel Belgrano para ayudar a financiar la resistencia contra el avance realista.